El domingo, 23 de enero de 2021

 

EL TERCER DOMINGO ORDINARIO

(Nehemías 8:2-4.5-6.8-10; I Corintios 12:12-30; Lucas 1:1-4.4:14-21)

Hace cuarenta años tal vez Jacobo Zabludovsky fuera la persona más creíble en todo México.  El señor Zabludovsky reportaba las noticias en la tele todos los días.  Su manera seria pero amable ganó la confianza de la mayoría del pueblo. Era tan respetable que sentíamos que tuviéramos a un amigo en nuestras casas.  Tenemos sentir semejante del locutor en el evangelio hoy.

Llamamos el autor del evangelio “San Lucas”, pero no nos deja su nombre en escrito.  No es así con el destinario de la obra.  Se llama “Teófilo”.  Teófilo puede ser un hombre particular.  Sin embargo, puede ser también todos los lectores del evangelio.  Pues en griego Teófilo significa “amante de Dios”.  ¿No es que todos nosotros amemos a Dios?  Aunque es breve, esta introducción al evangelio revela mucho más que esto.

Dice que “muchos han tratado de escribir la historia” acerca de Jesucristo.  En cuanto podemos discernir, de los tres otros evangelios oficiales Lucas solo conocía el Evangelio según San Marcos.  Entonces las otras historias de Jesús a que Lucas refiere fueron perdidas a través de los años.  No es necesario lamentar la pérdida.  A lo mejor eran como los testimonios erróneos de los siglos siguientes.  Hace veinte años otra historia de Jesús ganó la fama.  El código da Vinci causó gran molestia entre los fieles.  Pero porque no correspondió a los cuatro evangelios oficiales de la Iglesia, ya es solo una mala memoria. 

Lucas escribe de sus propias intenciones para su evangelio.  Ha investigado las historias de Jesús esmeraldamente.  Ahora quiere dejar un testimonio correcto y ordenado de la vida de Jesús. Se puede ver la insuficiencia de otros testimonios aún en el Evangelio según San Marcos.  San Marcos no dice nada del nacimiento de Jesús y poco de su resurrección.  La obra de Lucas también tiene defectos literarios.  Pero es mejor estructurado y tiene mucha más materia que la de Marcos.

La segunda parte de la lectura hoy nos presenta la perspectiva de Lucas acerca de Jesús.  Para él Jesús es el campeón de los pobres.  Jesús dice en su primer discurso del evangelio que ha venido para traer alivio a los pobres y necesitados.  Ciertamente Jesús tiene en mente los mendigos y jornaleros. Pero no quiere dejar afuera de su misión a los profesionales y ricos.  Todos nosotros tenemos que reconocernos como pobres y necesitados.  Podemos tener coche, pero nos falta la humildad.  Podemos tener doctorado, pero nos carece el amor al prójimo. 

En la segunda lectura San Pablo muestra cómo necesitamos a los demás para ser la Iglesia.  Es así en cualquier grupo social.  En la iglesia necesitamos a religiosas y laicos comprometidos tanto como a los obispos, sacerdotes y diáconos.  En la industria necesitamos a administradores, trabajadores, contadores, y vendedores.  En la familia necesitamos el aporte de cada miembro.  Algunos piensan que el hijo con Síndrome Down no es útil para nada.  Dicen que sea mejor que se aborten todos los no nacidos con este problema.  Son miopes.  No ven bien la realidad total.  Siempre las familias con hijo con el síndrome dicen que él o ella es fuente del amor y la cohesión.

Si nos fuéramos a preguntar nuestro evangelio predilecto, sin duda responderíamos de modos diversos.  Algunos dirían el Evangelio según San Juan porque tiene el discurso del Pan de Vida.  Otros responderían el Evangelio según San Mateo por las enseñanzas de Jesús sobre la Iglesia.  Pero la mayoría dirían el Evangelio según San Lucas por diferentes motivos.  Nos relata el nacimiento de Jesús en un pesebre como un pobre.  Nos cuenta lo más de la Virgen María.  Y nos presenta las parábolas más cariñosas de Jesús porque somos amantes de él.

PARA LA REFLEXIÓN: ¿Cuál de los cuatro evangelios es tu predilecto? ¿Por qué?

El domingo, 16 de enero de 2021

 SEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

(Isaías 62:1-5; I Corintios 12:4-11; Juan 2:1-11)

Hace cuarenta años un periodista reportó que las relaciones raciales estaban mejorando.  Sin embargo, dijo, en un modo las cosas no habían cambiado.  Todavía las parejas mixtas eran un tabú.  Esta prohibición no existe hoy en día.  Por lo menos se puede ver parejas interraciales regularmente.  Aunque no ha sido realizado su sueño totalmente, los esfuerzos de Martin Luther King han tenido efecto.  De todos modos, la primera lectura hoy cuenta de un matrimonio mixto más impresionante.

Isaías dice de parte de Dios que la suerte de Jerusalén ha cambiado.  No más la ciudad tendrá vergüenza por los pecados de su pasado.  No más será famosa por su iniquidad.  Más bien será conocida como el centro de una nación justa.  El profeta ocupa una comparación brillante.   Dios, creador del universo, tomará la ciudad como su novia.  Él le dotará con la virtud.  En lugar de ser “abandonada,” la ciudad será reconocida como “desposada”.  En lugar de ser “desolada”, será la “complacencia” de Dios mismo.

Dios cumplió esta intención con el nacimiento de Jesucristo.  La Navidad representa las bodas de Dios con el pueblo Israel.  Por eso, no es coincidencia que la primera señal milagrosa hecha por Jesús tiene lugar en unas bodas.  Ella relata el mismo mensaje.  Por cambiar el agua al vino Jesús se manifiesta como el Hijo de Dios que ha llegado entre los hombres.  Ya cumplirá sus responsabilidades matrimoniales de hacer a su novia santa. 

Las bodas entre el Hijo de Dios y el pueblo tendrán repercusiones alrededor del mundo.  Como los profetas dijeron, el mundo entero vendrá para que aprenda de él.  Se aprovecharán de las acciones salvadoras de Jesús por unirse con él en el Bautismo.  Los beneficios podrán ser vistos en la segunda lectura donde San Pablo escribe sobre la distribución de los dones.  Dice que cada miembro de la comunidad tiene don que contribuye al bien de todos.  Asimismo, las diferentes naciones que constituyen la Iglesia tienen sus propios dones.  Cada una prestará su don particular al bien de la Iglesia universal.  Podemos nombrar algunos de estos dones.  Los africanos regalarán su alegría.  Los asiáticos darán su empeño.  Los latinos proporcionarán la fe profunda. Los europeos contribuirán su organización.  Seremos más con el aporte de cada una.  Y seríamos menos sin el aporte de una u otra.

El matrimonio nos ayuda entender la cercanía de Dios a Su pueblo.  Como beneficio recíproco, Dios ha elevado el matrimonio a un nivel preeminente.  Porque es asociado con Dios mismo, el matrimonio es más que un contracto o un modo legal para satisfacer el apetito sexual.  Es un voto sagrado entre un hombre y una mujer para mantenerse fieles en tiempos malos y tiempos buenos.  Es una entrega total de uno a otro de modo que la pareja sea familia donde se cría la prole.  Es un compromiso de amor hasta el fin de la vida. 

Este año, llamado el “año C del leccionario”, vamos a leer regularmente del Evangelio según San Lucas.  Pero este domingo usamos este pasaje del Evangelio según San Juan por una razón especifica.  Con la visita de los magos y el Bautismo de Jesús, la historia de las bodas de Caná forma una triple epifanía del Señor.  En estos tres pasajes Jesús se manifiesta como el Hijo de Dios que finalmente ha llegado al mundo.  Está aquí para capacitarnos ser mejores personas, mejores esposos, y mejores padres.

PARA LA REFLEXIÓN: ¿Cuál matrimonio, que usted conoce, imita la cercanía de Dios al mundo?

El domingo, 9 de enero de 2022

 FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

(Isaías 40:1-5.9-11; Tito 2:11-14.3:4-7; Lucas 3:15-16.21-22)

El otro día se bautizó un niño llamado Alexander.  Tiene casi un año.  Tal vez por su condición médica no fuera bautizado como recién nacido.  Pero ya que iba a entrar al hospital para una cirugía, sus padres le pidieron el bautismo de urgencia.  Porque Alexander estaba conectado con el oxígeno, tuvo lugar en su casa.  El sacerdote le derramó el agua sobre su frente diciendo: “Yo te bautizo…”  Así se unió Alexander con Jesús en el evangelio hoy.

Celebramos el Bautismo de Señor cerca de la Navidad porque las dos fiestas tienen semejante significado.  El Hijo de Dios ha llegado al mundo para salvarlo.  Más precisamente, vino para salvarnos de nuestros pecados.  No era necesario que el Hijo de Dios recibiera el bautismo de Juan de arrepentimiento.  Pues, nunca pecó.  Sin embargo, se sometió a ello para mostrar la solidaridad con la humanidad.  Como todos, él también sufrió los amargos frutos del pecado: la guerra, la enfermedad, y la hambruna con la muerte resultante

Desde el inicio de la Iglesia, el Bautismo ha sido más que un signo de arrepentimiento.  Es también la unión de nosotros con Cristo en su muerte y resurrección.  La culpa de nuestros pecados es vencida por participar en la victoria de Cristo.  También entendemos el Bautismo como la entrada en la Iglesia.  Nosotros bautizados somos miembros de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.  La segunda lectura enseña que nació Jesucristo “para salvar a todos”.  Como miembros de su Cuerpo, esta misión se hace nuestra.  Somos “para salvar a todos”. ¿Cómo podemos llevar a cabo esta misión?

El papa Francisco ha convocado un sínodo para responder a esta pregunta.  Está llamando a toda la Iglesia a un proceso de encuentro por dos años.  Escucharemos a uno a otro, plasmaremos juntos un plan de evangelización, y nos prepararemos a nosotros mismos ponerlo en práctica.  Quiere que los laicos participen en el proceso tanto como los obispos y sacerdotes.  Por supuesto, no quiere dejar fuera de la conversación a las religiosas y los diáconos.  Tampoco permitirá que se omitan los homosexuales y las minorías raciales.  Detrás de esta inclusión de todos católicos queda el aprecio para el Bautismo.  Es uno de los dos sacramentos fundamentales porque nos propulsa adelante.  Recibimos la gracia del Espíritu Santo para transformar al mundo en el Reino de Dios.

El evangelio especifica que el Espíritu baja sobre Jesús mientras ora.  La oración es necesaria porque facilita la capacitación por la gracia.  Las estrategias, las nuevas apps y los aparatos no son suficientes para realizar esta misión.  Si vamos a “salvar a todos”, tenemos que orar persistente y reflexivamente.  Se dice que el papa mismo reza ante el Santísimo a las 9 todas las noches.  Tenemos que imitarlo en cuanto podamos.

Una vez un obispo dijo que iba a tener escrita en su lápida sepulcral la fecha de su Bautismo.  Para él era más importante que el día de su ordenación o aún el día de su nacimiento.  ¿Por qué? Explicó que fue el día en que fue adoptado como hijo de Dios.  En este día se hizo hermano de Jesucristo y miembro de su Iglesia. Es verdad para nosotros también.  Como hijos e hijas de Dios, somos familia de Dios.  Así, tenemos derecho de participar en el sínodo del papa Francisco. 

 

PARA LA REFLEXIÓN: ¿Jamás has oído del sínodo nuevo?  ¿Qué sugerías para el plan de evangelización donde vives?

El domingo, 2 de enero de 2022

 LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

(Isaías 60:1-6; Efesios 3:2-3.5-6; Mateo 2:1-12)

Hay villancicos tradicionales y villancicos nuevos.  En tiempos recientes a mucha gente le encanta “El Tamborilero”.  Todos nosotros conocemos la historia.  Un pobre muchacho no tiene nada para mostrar homenaje al recién nacido rey, Jesús.  Entonces se le ocurre que pueda tocar su tambor por él.  Cuando lo hace, el niño sonríe de aprecio.  El muchacho se junta con los pastores y los magos de los evangelios en la adoración para el Hijo de Dios.

Se encuentran los pastores solo en el evangelio según San Lucas.  Cuando se enteran de que el Mesías ha nacido en Belén, no pierden tiempo para honrarlo.  Vemos a los magos solo en el pasaje hoy del evangelio según San Mateo.  Después de un encuentro con Herodes y los judíos, proceden a Belén.  Al entrar la casa de José, ven a María con su bebé.  Inmediatamente se postran para mostrar su sumisión al rey de los judíos.

Los evangelistas cuentan estas historias para explicar la misión del Hijo de Dios.  Los pastores representan a la gente común.  No son personas educadas.  Trabajan por el mínimo de salario.  El Mesías les quitará a los malvados que los oprimen.  Les dará la cercanía con Dios que hace tolerable, aun buena, su vida dura.

Los magos forman un contraste con los pastores.  Pero no son reyes.  (Esta idea proviene de la primera lectura.  Isaías cuenta de reyes llevando regalos a Jerusalén.  También la tradición de magos montando camellos tiene origen en la primera lectura.)   Los magos investigan los cielos en busca de la verdad.  Son personas cultas.  Ellos encuentran en el niño Jesús la fuente de la sabiduría que lleva al mundo a la paz.

Tanto como Jesús encarne la gracia en las dos historias, Herodes personifica el pecado.  Se hace celoso cuando escucha de un rey que es Mesías de Israel.  Cuando pide a los magos que le informen de los paraderos del niño, está tramando una intriga para matarlo.  Los sumos sacerdotes y los escribas se unen con Herodes para formar una conspiración contra Jesús.  En tiempo estos líderes religiosos se opondrán a Jesús por su interpretación fresca de la ley.  Se satisfacen con las cosas como son porque se aprovechan de ellas.  No quieren dejar su autoridad a un otro, aún si fuera el Mesías.

Pero Jesús no viene para agarrar el poder político de Herodes.  Ni tiene propósito de cambiar la ley.  Su misión es mostrar al mundo los modos de Dios.  Quiere que todos tengan “la buena vida” que conduce a todos a la justicia. A veces se representa “la buena vida” como una serie de cruceros lujosos en todas partes del mundo.  Pero no es así en la historia cristiana.  “La buena vida” significa reconocerse a sí mismo como hijo de Dios. Es sentir el llamado de Jesús para ser su discípulo.  Es ponerse en compañía de muchas personas honradas. 

Se puede vivir “la buena vida” en varias maneras.  Un modo que vale la admiración es el movimiento llamado “Pueblo de Alabanza”.  Este grupo se dedica a renovar al mundo con la fuerza del Espíritu Santo.  Los miembros pertenecen a diferentes comunidades cristianas.  Se dedican a vivir sus promesas bautismales al pleno.  Se reúnen el domingo en la tarde después de los servicios en sus iglesias particulares.  Estudian juntos la Biblia y planean sus obras sociales.  Un proyecto impresionante ha sido habitar barrios decaídos para reanimar a la gente pobre.  Los miembros del “Pueblo de Alabanza” muestran al mundo la verdadera “buena vida”.  

Hemos lanzado 2022.  Todos esperan que sea mucho mejor que el año pasado.  ¡Qué Dios lo permite!  Sin embargo, es más importante que sea año en que vivamos la “buena vida”.  Seamos tan pobres como los pastores de Belén o tan cultos como los magos del Oriente, que vivamos nuestras promesas bautismales.  Esto sería el regalo apropiado para el niño Jesús a la próxima Navidad.

 

PARA LA REFLEXIÓN: ¿Qué es mi idea de “la buena vida”?  ¿Cómo puedo conformarme a “la buena vida” en la historia cristiana?

El domingo, 26 de diciembre de 2021

 LA SAGRADA FAMILIA, 26 de diciembre de 2021

(Samuel 1:20-22.24-28; I Juan 3:1-2.21-24; Lucas 2:41-52)

El otro día una mujer llevó a sus cuatro hijos a la misa de mediodía.  Todos los hijos se sentaron con calma. Cuando vino el momento para la Comunión, ellos entraron en la fila sin discusión.  Uno tras otro extendió a sus manos para recibir la hostia.  Se comportaron como bien criados, acostumbrados a la etiqueta de la iglesia.  En el evangelio hoy Jesús muestra la misma docilidad en el Templo de Jerusalén.

María y José llevan a Jesús al Templo para familiarizarlo con las costumbres del pueblo judío.  Celebran la pascua en la cual se cuenta la historia de la liberación del pueblo Israel.  Se muestran como buenos judíos fieles a la Ley de Dios todo momento de sus vidas.  Se necesita este tipo de piedad ahora más que nunca.

Vivimos en un tiempo de individualismo intensivo.  Cada uno tiene su propio teléfono, el símbolo de esta vuelta al yo.  Con el teléfono la persona no tiene que participar ni en la familia, ni en las clases del aula, ni siquiera en el grupo que le rodea.  Más bien, puede tener con el teléfono una comunidad virtual a su disposición.  En lugar de escuchar a sus padres, puede ser instruido por un gurú más ameno a su modo de pensar.  En lugar de leer libros inspiradores, puede ver imágenes estimulantes. 

Entre otras cosas, la cuestión de la intimidad sexual en el mundo del individualismo vale la atención.  La cultura reinante no más dice que los jóvenes deben esperar hasta que se casen para tener relaciones sexuales.  Ahora aún en las escuelas, me dicen, se enseña que la intimidad puede ser beneficial para todos.  Según el individualismo, los no casados tanto como los casados tienen el derecho de aprovechárselo.  Se implica que el sexo fuera del matrimonio está bien porque le proporciona a la persona el placer.  Hay solo dos restricciones para el sexo libre.  Las dos personas tienen que dar su consentimiento.  También, deben hacer el acto “seguro”, eso es no productivo.

Es una gran mentira.  La intimidad sexual es mucho más que una experiencia inocente de placer al individuo.  Más bien une a dos personas en una relación a la misma vez espiritual, emocional, e intelectual tanto como física.  Así, deja a los dos, particularmente a la mujer, afectados profundamente.   Por la mera forma del acto los participantes se dan cuenta que no son átomos en la vida.  Más tarde o más temprano, se darán cuenta que son partes de unidades más grandes.  Son como partes de moléculas en que los átomos siempre tienen su existencia.  Esto significa que no podemos aprovecharnos de la vida solos.  Cada uno de nosotros se necesita de otras personas y particularmente de un compañero estable.  No se puede superar la soledad, las tonterías, y los reproches de la vida sin este apoyo.  En la intimidad sexual sin un compromiso fuerte del otro, uno o las dos personas van a quedar un día sintiendo defraudados. 

Es particularmente el deber de ustedes padres para relatar tanto la promesa como la responsabilidad de la intimidad sexual.  Como en otras cosas, cumplen este deber por ambas palabras y acciones.  Tienen que sentarse con sus hijos para hablar sobre el tema.  También tienen que modelar el compañerismo del matrimonio por su apoyo mutuo.  Se termina el evangelio por decir que Jesús se pone a sí mismo sujeto a la autoridad de sus padres.  Es lo que se espera de los hijos de ustedes. 

Ya es tiempo de hacer resoluciones para el Año Nuevo.  ¿Qué vamos a hacer diferente para aprovecharse más de la vida?  ¿Asistir en la misa del mediodía?  Muy bien.  ¿Pasar menos tiempo con el teléfono?  Sí, sería bueno.  ¿Hablar con los muchachos acerca de cuestiones íntimas?  Así pueden imitar la familia de Jesús en Nazaret.

 

Para la reflexión: ¿Por qué es tan difícil hablar con los adolescentes?  ¿Qué podría hacer para superar esta dificultad?

El sábado, 25 de dicembre de 2021

La Natividad del Señor (Misa nocturna)

(Isaías 9: 1-6; Tito 2: 11-14; Lucas 2: 1-14)

A los soldados de la Segunda Guerra Mundial les encantó la canción "Blanca Navidad" más que cualquier otra. Les recordó las Navidades del pasado. En aquel entonces, la gente siempre piensa, la gente era más amigable; la vida era más amable. Una Navidad blanca, por supuesto, es una Navidad nevada. La nieve simboliza el significado del día. Es literalmente pedazos de cielo cayendo a la tierra. Su pureza representa a Cristo, el sin pecado, que viene a la tierra para redimir a los humanos caídos.

Los soldados apenas podían oír lo suficiente de "Blanca Navidad" porque estaban fuera de casa. En una guerra, no estaban seguros de volver a ver a sus familias. Asimismo, estamos lejos de nuestro verdadero hogar, incluso si vivimos donde crecimos. Como hermanas y hermanos de Cristo, nuestro hogar está con el Padre que está en los cielos. Quizás nos preguntemos si jamás llegaremos allí. ¡Algunos pueden pensar que el cielo no existe!

Escuchemos bien el mandato del ángel a los pastores en el evangelio. Cuando ven el resplandor del ángel, retroceden atemorizados. El ángel les dice que no tengan miedo. Así también, no debemos tener miedo de creer. Al redimirnos, Cristo resucitó de entre los muertos como testifican los evangelios. Ha ido antes que nosotros para preparar la Navidad eterna.  Allí cenaremos en la mesa del Padre. Allí nos reconciliaremos unos con otros en amor sin fin.

 

El domingo, 19 de diciembre de 2021

 

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

(Miqueas 5:1-4; Hebreos 10:5-10; Lucas 1:39-45)

Pronto comenzarán a hacerlo.  En los finales de diciembre los medios siempre reportan los eventos más impactantes del año.  Van a dar el primer lugar al disturbio en la capital estadounidense en enero.  Deberían mencionar que el número de muertes atribuido a la pandemia en 2021 sobrepasó aquel en 2020.  Posiblemente incluirán en el reporte al deportista, Caeleb Dressel, quien ganó cinco medallas doradas en las olimpiadas.  Si fuéramos a nombrar los sucesos más impactantes de toda la historia, ¿cuál sería lo primero?

Al menos para a los pueblos del occidente tiene que ser la vida de Jesucristo.  Jesús ha sido la estrella por la cual muchísima gente ha navegado sus vidas por dos milenios.  En el evangelio hoy San Lucas nos da una parte de la historia del nacimiento de Jesús.  Como buen narrador, San Lucas revela su historia gradualmente.  Explica paso a paso los eventos conduciéndonos a Belén.  Empieza con la anunciación a Zacarías del nacimiento de su hijo a pesar de que él y su esposa Isabel son ancianos.  Entonces cuenta de la anunciación a María que dará a luz a Jesús a pesar de que ella es virgen.  Entonces trata del episodio que leemos hoy: la visita de María a Isabel.  Se destaca este incidente por el salto que hace Juan ante Jesús mientras los dos ocupan el vientre de sus madres.  Juan está reconociendo a Jesús como más grande que él.   Pues Juan predicará el arrepentimiento, mientras Jesús se hará la fuente del perdón.

En la primera lectura Miqueas profetiza el lugar y el resultado del nacimiento de Jesucristo.  Dice que el Mesías nacerá en Belén.  Sigue que su liderazgo conducirá a su pueblo a la paz.  Por decir “la paz” aquí no se entiende sólo la ausencia de la guerra.  No, la paz es un sentido de bienestar ambos interior y exterior.  La segunda lectura de la Carta a los Hebreos indica de que la paz consiste y cómo Jesús lo consigue.  La paz es la quita de pecados de modo que la persona no se preocupe de su último destino.  Jesús le ganó la vida eterna por el sacrificio de sí mismo en la cruz.  Porque Jesús nunca había cometido pecado, no tuvo que ofrecer sacrificio por culpas propias.  El beneficio de su sacrificio fue trasferido a sus hermanos en la fe, los cuales abarcan a nosotros.  Somos liberados de toda culpa cuando nos unamos con él en el Bautismo o la Penitencia.

Sí, nos cuesta pedir perdón de nuestros pecados.  Sin embargo, hay ejemplos dorados a través de la historia. En una historia reciente una mujer se convirtió de ser abortista a ser líder en el movimiento provida.  La señora Abby Johnson había tenido dos abortos cuando se encargó una clínica de aborto.  Entonces un día mientras estaba viendo un aborto con el ultrasonido, ella experimentó revulsión.  En poco tiempo dejó el cargo en la clínica para unirse con la gente luchando contra esta abominación.  Dice la señora Johnson que reza frecuentemente el Salmo 30.  Este salmo cuenta de ser liberado de las fauces de la muerte.  Añade ella: “…es un ejemplo poderoso de la que Cristo me ha hecho por mí.  Cuando sentía que no me quedaba ninguna esperanza, él estaba esperándome, esperando para darme gozo”.

A lo mejor no hemos pecado como Abby Johnson.  Sin embrago, es cierto que todos nosotros somos pecadores.  Todos nosotros hemos puesto nuestra voluntad antes de la voluntad de Dios.  Cristo nos ha salvado de este pecado de orgullo y de todos demás.  Sólo tenemos que recorrer a él para reconocer nuestras faltas y pedir su perdón.  No sea fácil, pero vale la pena.  Una vez que lo hagamos, vamos a experimentar la verdadera paz navideña.


Para reflexión: ¿Por qué tengo dificultad reconocer y pedir perdón de mis pecados?  ¿Cómo puedo superar este desafío?