LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
(Hechos 1:1-11; Efesios 1:17-23; Mateo 28:16-20)
Este
domingo retomamos la lectura del Evangelio según san Mateo. Será nuestro guía
hasta el Adviento. Este evangelio hace hincapié en el discipulado. Aprendemos
mucho de ello de cómo mejor servir al Señor.
En la
lectura de hoy, Jesús nota de cuánto le hace falta a la gente el acompañamiento
pastoral. Ve al pueblo como “extenuado y abandonado”. En gran medida, el
liderazgo judío le ha fallado. Los escribas se preocupan por las minucias de la
ley, mientras la gente anhela escuchar acerca del amor de Dios. Los fariseos
buscan los primeros puestos en los banquetes, mientras la gente necesita
conocer cómo responder a la bondad de Dios. Jesús sabe que la solución a estos
problemas depende de Dios Padre. Dice a sus discípulos que “rueguen al dueño de
la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
La falta de
adecuado acompañamiento pastoral continua hoy en día. Sin embargo, el problema no es tanto que la
gente se sienta “extenuada y abandonada”. Más bien, los fieles a menudo están
confundidos y desconcertados por las cosas que ven a su alrededor. Muchas
personas en la sociedad occidental desean ser afirmadas aun cuando actúan de
maneras que antes fueron considerados abominaciones. El problema no es tanto que
quieran tatuarse los brazos hasta los hombros o teñirse el cabello de verde.
Más bien, muestran poca consideración por la primacía de la familia. Quieren
convivir con su pareja fuera del matrimonio, tener como pareja a una persona
del mismo sexo, o aún cambiar su sexo biológico.
Estas
irregularidades se hacen visibles particularmente durante este mes de junio, designado
por algunos como “el mes de pride” (eso es de orgullo). Nos parece extraño que tantos
quieren gloriarse en público de cosas que anteriormente se consideraban privadas
si no vergonzosas. Como discípulos de
Jesús, ¿cómo debemos responder?
La
recomendación de Jesús que oremos al Padre es particularmente apropiada. Estas cuestiones sexuales son profundas y
sensibles. Se necesita la sabiduría para
dirigírselas justamente. ¿Y qué más podríamos hacer?
En la
primera lectura, Dios indica lo que quiere de Israel. Dice que será su pueblo
escogido si guarda sus mandamientos. Añade que protegerá a la nación mientras ella
mantenga la alianza que ha hecho con Él. Además de promover la oración, en el
Evangelio Jesús también escoge a los Doce Apóstoles para proclamar ese mismo
mensaje de elección y protección. Los envía especialmente a las personas
descarriadas para guiarlas nuevamente por el camino recto. El mensaje sigue en
vigencia hoy en día.
El amor de
Dios no nos permite aprobar hábitos que alejan a los involucrados de Él. Conductas
como tener relaciones íntimas fuera del matrimonio hacen precisamente esto. Es posible que nos ocurra la oportunidad de
hablar honesta y confiadamente con aquellos en estas situaciones. Entonces podemos transmitirles cómo sus
acciones ofenden a Dios. A la misma vez
queremos escuchar sus historias personales si quieren compartirlas con nosotros. De esta manera el tomar y sacar fomentarán el
entendimiento mutuo y la buena voluntad.
Tomémonos
el caso de una maestra de escuela católica la cual tiene en su clase a un niño
con dos padres y no madre. Algunos se preguntarán si la administración de la
escuela debiera admitir a niños en esta situación. Sin embargo, la Iglesia no
considera la admisión como impermisible en tales casos. El niño recibirá la
doctrina católica. Se puede esperar también
que sus padres en diálogo con la maestra lleguen a apreciar la castidad. A la misma vez ella puede aprender algo de los
motivos y las dificultades de tener tendencias homosexuales.
Se puede
preguntar si nuestra época es la mejor para vivir en la historia. ¿Quién sabe? Es
cierto que vivimos más cómodos hoy en día que en cualquier otro tiempo. No obstante, estamos llamados tanto ahora como
siempre a llevar a cabo la tarea dura de seguir al Señor Jesús. Debemos pedir su ayuda mientras proclamamos
su verdad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario