El domingo, 6 de septiembre de 2026

 

XXIII DOMINGO ORDINARIO

(Ezequiel 33:7-9; Romanos 13:8-10; Mateo 18:15-20)

El evangelio de hoy proviene del cuarto de los cinco grandes discursos que comprenden el cuerpo del Evangelio de San Mateo. En cierto modo, este discurso es lo más difícil de apreciar; pues contiene una visión de la Iglesia diferente de la realidad contemporánea. Vemos la Iglesia hoy en día como una institución bien estructurada con más de unos mil millones de miembros. Sin embargo, en el evangelio de Mate, la Iglesia se considera como una comunidad pequeña de iguales.

La lectura muestra a Jesús preocupado por la dignidad de todos los miembros de la Iglesia. Cuenta el caso de un miembro que ha pecado.  Describe cómo el testigo del delito debe ir donde el pecador “a solas”. Cuando lo encuentre, debe amonestarle por haber hecho el mal. Va “a solas” para preservar la dignidad del sospechoso. Es posible que el testigo haya juzgado el hecho erróneamente. También, ir “a solas” evitará la situación de que los seres queridos del sospechoso piensen mal de él sin conocer todos los hechos del caso.

Una vez, un detective se dirigió a la casa de un sospechoso para realizar un arresto. En lugar de entrar, le pidió al sospechoso que saliera. Más tarde explicó el motivo de no entrar en la casa del sospechoso: quería respetar la dignidad del hombre. No quería que los hijos del hombre pensaran que era malo o que había cometido un delito antes de ser juzgado y condenado.

La dignidad humana ha sido el cimiento de la Doctrina Social de la Iglesia. Se la define como “el valor intrínseco de cada persona que proviene de haber sido creada a imagen de Dios”.  Según la nueva encíclica del Papa León, han surgido malentendidos acerca de la dignidad humana. Algunos piensan que la persona tiene dignidad solo cuando puede pensar bien, vivir de forma independiente y no sufre mucho. Otras opinan que la dignidad es algo que la persona gane por sus propios esfuerzos.  Estas nociones de dignidad tienen una cierta verdad, pero no abarcan lo imprescindible del concepto. La anciana en el centro de vida asistida no ha perdido la dignidad, tampoco el no nacido en el seno de su madre y el criminal en la cárcel.

Este fin de semana debemos reflexionar sobre la dignidad de los trabajadores, ya que mañana se celebra el Día del Trabajo en Estados Unidos y Canadá. El Día del Trabajo no debería ser simplemente el último día festivo del verano, sino una oportunidad para pensar en qué es el trabajo y cómo realzar la dignidad del trabajador.

La Iglesia enseña que el trabajo, en su origen, no es un castigo, sino un don. A través del trabajo, la persona participa con Dios en la creación. El trabajo también brinda a los trabajadores la oportunidad de desarrollar sus talentos para convertirse en mejores personas. Asimismo, proporciona sustento a sus familias y oportunidades para servir a la comunidad. Finalmente, el trabajo permite a los trabajadores contribuir a un mundo más justo. Esto se aplica a todo trabajo justo. Tanto los limpiadores domésticos como los cirujanos cardíacos mejoran sus vidas y contribuyen al bien común cuando desempeñan bien su trabajo.

La encíclica del papa señala los desafíos que la Inteligencia Artificial plantea a la dignidad de los trabajadores. Entre otras cosas, eliminará muchos empleos. Pondrá en mayor peligro a los mineros que extraen los minerales que alimentan la maquinaria de IA. Y podría volver obsoleto el pensamiento humano en favor de los cálculos de las máquinas.

¿Cómo nos guía el Papa para afrontar estos desafíos? Nos recuerda que todos tenemos la responsabilidad de superarlos por contribuir a la construcción de una civilización del amor. Menciona la necesidad de fomentar el diálogo entre las naciones para que los beneficios del IA sean recíprocos y el daño no afecte desproporcionadamente a las naciones pobres. Finalmente, nos exhorta a recurrir a Jesucristo mediante la oración y la imitación. Es que Jesús se hizo obrero y hombre, se identificó con los marginados y ayudó a todos. Sin duda, su sabiduría nos guiará más allá de la calamidad con IA y hacia un mundo donde reine el amor.

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