Mostrando las entradas con la etiqueta Juan 18:33-37. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Juan 18:33-37. Mostrar todas las entradas

El domingo, 24 de noviembre de 2024

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

(Daniel 7:13-14; Apocalipsis 1:5-8; Juan 18:33-37)

El evangelio hoy proviene de una de las escenas más dramáticas en los cuatro evangelios.  Jesús, el libertador de Nazaret, enfrenta a Poncio Pilato, el astuto procurador romano.  Hay varios enfrentamientos en este Evangelio según San Juan.  Como en los casos de Nicodemo, de la samaritana, y del hombre nacido ciego, no es solo una batalla de inteligencia entre dos personajes.  También el evangelio nos involucra a nosotros en su perspectiva.

El pasaje hoy comienza con Pilato interrogando a Jesús.  Acaba de hablar con los judíos en las tinieblas de la madrugada fuera del pretorio.  Ellos quieren que Pilato ejecute a Jesús.  Ahora vuelve adentro donde la Luz del Mundo lo espera para el juicio.  Pero ¿quién está juzgando a quién?  En un sentido verdadero Pilato, no Jesús, está siendo probado.  Y con Pilato estamos siendo probados nosotros.

Como ha dicho a sus discípulos en la Última Cena, Jesús es nuestro amigo con la sabiduría para ayudarnos actuar correctamente.  No solo actúa como nuestro juez sino también nuestro abogado. En el evangelio Pilato pregunta a Jesús si es “el rey de los judíos”.  Quiere saber si Jesús tiene el poder para interrumpir la paz de Palestina como indican los judíos. O ¿es que los judíos tienen una querella con Jesús y quieren que sea eliminado? 

Jesús encaja a Pilato en la conversación.  Le devuelve la pregunta: “’¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?’” Quiere que Pilato conozca bien a quién está hablando.  Jesús nos ha dejado los evangelios paraque lo conozcamos a él.

Los evangelios nos han dicho que Jesús es el Hijo de Dios que ha venido para impartirnos la vida eterna.  La cuestión es si lo creemos y si aceptamos su oferta.  A Pilato parece que le interesa Jesús.  Le pregunta que ha hecho para levantar la ira de los judíos. 

Jesús clarifica la cuestión del reclamo que es rey.  Indica que es verdad que es rey, pero un tipo de rey diferente de los reyes del mundo.  Él no tiene ejércitos ni lujos sino algo más valioso: la verdad acerca de la vida.  Así Jesús nos propone la elección fundamental de la vida.  ¿Queremos buscar el poder, prestigio, plata, y placer, que son los ornamentos de los reyes del mundo?  O ¿queremos el amor y la paz que caracterizan el Rey Dios?

¡Ojalá que nosotros reunidos aquí para la misa quisiéramos seguir al Rey Dios!  Pero sabemos que el camino es lleno de escollos, particularmente las euforias de tener un poco de poder y de placer.  En el evangelio Jesús ha hecho que Pilato admite que él es rey.  Ahora Pilato tiene que decidir.  ¿Va a honrar al rey Dios por hacer un veredicto justo y soltar a Jesús, su Hijo?  O ¿seguirá buscando el poder y prestigio como sus metas en la vida?

Jesús le confirma que ha venido para dar testimonio a la verdad de la vida eterna: el amor y la paz.  Dice que, si la persona es de la verdad, reconocerá su voz y lo seguirá.  Al final del año, es de nosotros confirmar nuestra elección a Jesús.  Una vez más hemos escuchado su historia, este año principalmente por los Evangelios de San Marcos y San Juan.  ¿Podemos decir sin reservas que Jesús es el rey supremo, quien buscamos con todo el ser?  O ¿es que vivimos siempre mirando la fortuna y los placeres como nuestros objetivos?  ¡Qué no seamos ni tardíos ni reacios para decidir por Jesús!

El domingo, 21 de noviembre de 2021

 

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

(Daniel 7:13-14; Apocalipsis 1:5-8; Juan 18:33-37)

Un cuento acerca del monarca francés Luís XIV muestra una característica de los reyes terrenos. Un día dos campesinos encontraron al rey cazando en el campo cerca sus tierras.  El uno comentó al otro que el rey no se llevaba guantes.  El segundo le replicó que a los reyes no les hacen falta guantes.  Añadió que siempre tienen las manos en los bolsillos de la gente.  En el evangelio Jesús atestigua que no es este tipo de rey.  De veras, dice que su reino no es de este mundo.

No quiere decir esta frase que no existan rasgos del reino de Jesús aquí.  Simplemente significa que la justicia del reino de Jesús todavía no ha permeado la tierra.  Se ve la falta del reino de Jesús no solo en el número creciente de homicidios sino también en las mentiras y comentarios asquerosos que se encuentran en el Internet.  Allí la gente a menudo critica a uno al otro no con la intención de corregir sino de destruir. 

Sin embargo, se encuentra la paz del reino de Jesús en los corazones de los justos.  Un dulce padrecito comparte gratis folletos del diálogo entre Nuestra Señora de Guadalupe y el indígena Juan Diego.  Quiere sembrar la paz por recordar a todos de la misericordia de Dios por enviar a la Virgen.  Así esperamos que el espíritu de su reino haya penetrado las paredes de nuestras casas.  En una parroquia el cura dice que ha convencido a una docena de familias para rezar el rosario juntos diariamente.  Ciertamente no es solo por decir el Padrenuestro y la Avemaría que encontremos la paz.  Pero que no dudemos que esta práctica continuada por meses y años traiga bendiciones innumerables.

Jesús añade que ha venido para “ser testigo de la verdad”.  Tiene en cuenta la verdad de su reino.  Sí, dice, existe su reino de amor a pesar de la experiencia humana de lucha y rencor.  Jesús ha venido del alto para informar a aquellos de la verdad que su esperanza para la paz no es en vano.  Dijo anteriormente en este evangelio de San Juan que todos de la verdad escuchan su voz.  Desgraciadamente, Pilato no lo cree porque no es de la verdad.

Ojalá que no sea así con nosotros.  Ojalá que seamos de la verdad creyendo en Jesucristo y el destino de la vida eterna que ha ganado para sus seguidores.  Nos probamos como personas de la verdad por preparar a este mundo para la venida de Jesucristo.  Dentro de poco vamos a entrar en el tiempo de Adviento.  Entre otros objetivos el propósito de Adviento es prepararnos para la Navidad.  Personas de la verdad hacen mucho más que apurarse con compras navideños.  Al contrario, se tranquilan regularmente para meditar en el misterio que celebraremos.  Piensan también en cómo pueden apoyar a los menos afortunados como Jesús nos ha apoyado con su venida.

En este mundo de lucha y rencor algunos dirán que nosotros creyentes no somos de la verdad.  Levantarán la crítica que creemos en un mito.  Debatir con ellos sería tan vano como prohibir la venta de pavo durante este tiempo.  Sin embargo, siempre podemos mostrarles que somos de la verdad.  Hacemos esto por rezar juntos en la casa y en la misa.  Lo hacemos también por decir la verdad aun cuando hacerlo nos cueste la comodidad.  Finalmente, mostramos que somos gente de la verdad por apoyar a los desafortunados. Queremos que ellos también tengan la esperanza de la vida eterna. 


PARA LA REFLEXIÓN: ¿Quiero ser perfecto?  ¿Cómo tengo que cambiar mis actitudes y acciones para lograrla?

Homilía para el domingo, 22 de noviembre de 2009

La Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

(Daniel 7:13-14; Apocalipsis 1:5-8; Juan 18:33-37)

Dios a juicio es un libro por el autor inglés C.S. Lewis. Tiene que ver con un reverso en tiempos modernos. En lugar de prepararse para el juicio por Dios como antes, el humano actual prefiere juzgar a Dios. En el evangelio Pilato aparentemente está juzgando a Dios aunque no tiene ninguna pista de esta realidad.

“’¿Eres tú el rey do los judíos?’” Pilato pregunta a Jesús. Él quiere saber si Jesús comprende una amenaza al dominio romano. Si Jesús es rey con ejército, Pilato tendría que decidir si o no va a desafiar el imperio. Pero si Jesús es sólo un rey metafórico como Elvis o Pele, Pilato puede disfrutarse del encuentro con una persona interesante. Nosotros también tenemos una pregunta para Jesús: ¿Por qué tardas tanto para venir en la gloria?

Jesús igualmente quiere probar a nosotros. Hoy lo celebramos como rey. Pero ¿le permitimos a dirigir nuestras vidas? O ¿es declararle rey solamente un pretexto para festejarnos al fin del año? Que no seamos como Pilato. Cuando Jesús le pregunta a Pilato si posiblemente él llama a Jesús como rey por su propia cuenta, Pilato descarta la idea como si fuera un pañuelo usado. Dice que no es judío. Desgraciadamente, tampoco es de la verdad. Pues, si lo fuera, él reconocería a Jesús como rey.

Jesús aclara la situación para ayudar a Pilato entender. Él es rey pero no en el sentido que el mundo pueda ver. Eso es, no lleva corona de oro, ni marcha con un ejército, ni reina sobre tierras. Más bien, él reina interiormente donde su Espíritu ilumina las mentes y su gracia mueve los corazones. Aceptando a Jesús como rey, sabemos que él va a capacitarnos para que superemos los retos de la vida. Nos da la perspicacia para aceptar la vejez no como la erosión de fuerzas sino como la sede de la sabiduría. Nos regala la voluntad para seguir extendiendo la mano a los deprimidos y enojados aunque no nos responden. En verdad, Jesús no tiene que venir en persona. Pues, está actuando dentro de nosotros todo el tiempo.

Como sus súbditos, Jesús nos pide que cuidemos a uno y otro, particularmente a los pobres. En los Estados Unidos los obispos han establecido la Campaña Católica para el Desarrollo Humano para este fin. Es un proyecto distinto. No provee comida o ropa directamente a los indigentes como lo hacen miles de organizaciones de caridad. Más bien, da a los grupos de pobres los medios para capacitarse. Padres sin la educación formal están entrenados a negociar mejores escuelas para sus hijos. Trabajadores agrícolas están adiestrados a pedir condiciones de trabajo decentes. Como a veces damos dinero a un alcohólico lo cual lo usa para cerveza, la Campaña ha patrocinado unos grupos no completamente confiables. Pero el abuso es pequeño en comparación con lo bueno que se hace. De todos modos, sea por la Campaña Católica para el Desarrollo Humano o por otro modo, estamos obligados a cuidar a los pobres. Si aceptamos a Jesús como rey, estamos obligados a cuidar.