El domingo, 13 de diciembre de 2009,

III DOMINGO DE ADVIENTO

(Sofonías 3,14-18; Filipenses 4:4-7; Lucas 3:10-18)

Todos nosotros recordamos a John Kennedy. Tengamos ochenta años o tengamos veinte, alguna cosa del treinta quinto presidente queda en nuestro cerebro. El autor de un libro sobre su famoso discurso inaugural dice que Kennedy fue el primer presidente visual y el último presidente retórico. Eso es Kennedy fue tan fotográfico como Ronald Reagan y tan articulado como Franklin Roosevelt. En una manera es cómo la figura de san Juan Bautista en el evangelio según san Lucas.

En el evangelio según san Lucas, Juan es el vínculo entre el Antiguo Testamento y el tiempo del reino de Dios. Como Isaías o Amós, Juan anda predicando la necesidad de arrepentirse para que no se enfrente con la ira de Dios. En el pasaje evangélico hoy Juan habla de un mesías con bieldo en mano. En su modo de pensar, el enviado de Dios lo usará para poner a fuego a los no reformados como se queman los productos de desecho. Su exigencia siempre es evitar el castigo aunque te cuesta una túnica si tienes dos o la oportunidad de aprovecharse de su puesto si eres publicano o soldado.

A la misma vez Juan conoce a Jesús. Lucas lo retrata saltando en el seno de su madre Isabel cuando María llevando a Jesús en lo suyo viene a saludarla. Más adelante en el evangelio los discípulos de Juan lo informan de las curaciones de Jesús y cómo ha resucitado a los muertos. Pero Jesús no lleva bieldo ni unos fósforos para castigar a los malvados. Más bien, les invita al comedor donde habla de un Dios todo misericordioso sobre pan y vino. Ya Juan queda con duda. Por eso, envía a sus emisarios a Jesús con la pregunta: ‘“¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?’”

Como Juan es vínculo entre los dos testamentos, el mundo actual aparece entre el principio del reino con Jesús y su plenitud al final de los tiempos. Quedan el pecado en todas partes: bebés abortados, niños mal educados, trabajadores explotados, armas super-suministradas. A la vez hay señales del Espíritu de Cristo. Se ven parroquias enviando misiones médicas a los países en desarrollo, una campaña para proveer computadoras a muchachos pobres, y un millón de otros esfuerzos caritativos. O posiblemente no estamos en ningún entremedio. Posiblemente todo que pasa es solamente la lucha eterna entre aquellos con genes simpáticos y el resto del mundo. Como Juan en el evangelio, tenemos que preguntarnos, ¿es Jesús el Mesías que corregirá los males del mundo o no hay ningún remedio?

Si respondemos la pregunta con sí, Jesús es el Mesías, seguiremos su ejemplo. Como él dio la vista a los ciegos, educaremos a los ignorantes abriendo sus ojos a la verdad. Como él liberó a los endemoniados, visitaremos a los encarcelados trayéndoles la paz de la mente. Como él predicó a los pobres, nos detendremos para levantar la esperanza de los afligidos. No cabe duda, seguir a Jesús es un reto tremendo. Sin embargo, por aceptarlo vamos a adelantar el crecimiento del reino de Dios.

No cabe duda en la mente de la hermana Ghiorghis Berhane que Jesús es el Mesías. Ella es misionera del África acompañando a los pobres de Guatemala. Educa a los niños mal educados hablándoles del Dios misericordioso. Con gente tan simpática como la hermana Ghioghis la lucha eterna parece vencible. Can gente como ella, se ve el crecimiento del reino de Dios.

1 comentario:

María Inés dijo...

Is sister Ketty living in Africa or in Guatemala? Those places are not even near to each other!